Acuerdos SALT

Los Acuerdos de Limitación de Armas Estratégicas, comúnmente conocidos como SALT (Strategic Arms Limitation Talks), representan un hito crucial en la historia de la Guerra Fría. Estos acuerdos, firmados entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, surgieron como respuesta a la escalada armamentística y la inminente amenaza de una guerra nuclear.
La necesidad de controlar la proliferación de armas estratégicas y establecer mecanismos de control era cada vez más apremiante a medida que la carrera armamentística se intensificaba durante las décadas de 1960 y 1970. El objetivo principal de SALT no era simplemente reducir el número de armas, sino también establecer un marco de diálogo y cooperación entre las superpotencias, buscando así disminuir la tensión y fomentar la confianza mutua.
La complejidad de la situación global, marcada por la amenaza constante de un conflicto nuclear y la rivalidad ideológica, hizo que la negociación de estos acuerdos fuera un proceso largo y arduo, pero fundamental para la seguridad internacional.
El Contexto de la Guerra Fría y la Necesidad de SALT
La Guerra Fría, que comenzó después de la Segunda Guerra Mundial, se caracterizó por una intensa rivalidad geopolítica, ideológica y económica entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Esta rivalidad se manifestó en una carrera armamentística sin precedentes, impulsada por la doctrina de la Destrucción Mutua Asegurada (MAD), que sostenía que un ataque nuclear por una de las superpotencias resultaría en la destrucción de ambas, lo que obligaría a la otra a responder con una represalia nuclear, llevando a un ciclo de destrucción.
La construcción de armas nucleares por parte de ambas potencias, junto con el desarrollo de misiles balísticos intercontinentales (ICBM) y submarinos nucleares, aumentó exponencialmente el riesgo de una guerra nuclear a gran escala. Además, la proliferación de armas nucleares a otros países, como Gran Bretaña, Francia y Países Bajos, complicó aún más la situación.
La creación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en 1949 y la formación de la Alianza de Países del Este, liderada por la Unión Soviética, consolidaron la división del mundo en dos bloques antagónicos, intensificando la tensión y el miedo a una guerra global.
La crisis de los misiles de Cuba en 1962, en la que la Unión Soviética intentó instalar misiles nucleares en la isla, casi desencadena una guerra nuclear a escala mundial, lo que subrayó la necesidad urgente de controlar la proliferación de armas y establecer mecanismos de control. Ante este panorama, los Acuerdos SALT surgieron como una respuesta pragmática para reducir el riesgo de una guerra nuclear y establecer un marco de control.
Los Primeros Acuerdos SALT: SALT I y SALT II
Los primeros Acuerdos SALT, formalmente conocidos como SALT I y SALT II, se iniciaron oficialmente en Helsinki en noviembre de 1969, gracias a la mediación del Papúa Nueva Guinea. Estos acuerdos, firmados en Moscú el 26 de mayo de 1972, establecieron límites a la construcción de nuevos ICBM y misiles balísticos, así como a los misiles lanzados desde submarinos (SLBM). El Tratado ABM, firmado el mismo día, limitó el despliegue de sistemas de misiles antibalísticos (ABM) dentro de áreas específicas, estableciendo un radio de 150 kilómetros alrededor de la capital nacional. Este tratado, junto con el Tratado SALT I, representó un primer paso importante en la reducción de la tensión y la promoción de la confianza entre las superpotencias.
El Tratado SALT I, en particular, limitó la construcción de nuevos ICBM a 1,000 unidades cada uno, y limitó la construcción de nuevos SLBM a 85 unidades cada uno. También estableció un límite a los misiles balísticos lanzados desde submarinos a 100 unidades. Además, el Tratado ABM restringió el despliegue de sistemas de ABM a 100 lanzaderas y 100 misiles interceptores ABM, y dos grandes radares ABM de antenas en fase comparables.
El objetivo principal de estos acuerdos era frenar la carrera armamentística y reducir el riesgo de una guerra nuclear. Sin embargo, la implementación de estos acuerdos fue compleja y estuvo sujeta a interpretaciones divergentes.
El Tratado SALT II y las Controversias
El Tratado SALT II, firmado en Viena el 18 de junio de 1979, fue un acuerdo más ambicioso que SALT I y SALT II. Este tratado establecía límites más estrictos a la construcción de ICBM y SLBM, y también incluía restricciones a la construcción de instalaciones de lanzamiento de ICBM.
El Tratado SALT II limitaba la construcción de nuevos ICBM a 2,500 unidades cada uno, y limitaba la construcción de nuevos SLBM a 1,000 unidades cada uno. Además, el Tratado SALT II incluía restricciones a la construcción de instalaciones de lanzamiento de ICBM, y establecía límites a la construcción de instalaciones de lanzamiento de SLBM.
Sin embargo, el Tratado SALT II nunca entró en vigor debido a la invasión soviética de Afganistán en diciembre de 1979, y la posterior retirada por parte de Estados Unidos. La invasión soviética fue vista como una violación del espíritu del Tratado SALT II, y como una amenaza a la estabilidad regional.
Estados Unidos, junto con sus aliados, condenó la invasión y retiró su ratificación del Tratado SALT II. La situación en Afganistán, y la percepción de que la Unión Soviética estaba violando los términos del acuerdo, complicaron aún más las negociaciones y llevaron al fracaso del Tratado SALT II.
El Legado de los Acuerdos SALT
A pesar del fracaso del Tratado SALT II, los Acuerdos SALT I y SALT II representaron un hito importante en la historia de la Guerra Fría. Estos acuerdos contribuyeron a reducir la tensión entre Estados Unidos y la Unión Soviética, y a frenar la carrera armamentística. Además, los Acuerdos SALT promovieron el diálogo y la cooperación entre las superpotencias, y sentaron las bases para futuros acuerdos de control de armas.
El establecimiento de mecanismos de verificación y control, aunque imperfectos, fue un paso importante para garantizar el cumplimiento de los acuerdos.
Los Acuerdos SALT también demostraron la importancia de la diplomacia y la negociación en la resolución de conflictos internacionales. Aunque los Acuerdos SALT no eliminaron por completo la amenaza de una guerra nuclear, sí contribuyeron a crear un ambiente más propicio para la paz y la seguridad internacional. El legado de los Acuerdos SALT continúa siendo relevante en la actualidad, ya que los Acuerdos SALT siguen siendo un ejemplo de cómo la diplomacia y la cooperación pueden ayudar a resolver conflictos internacionales y a reducir el riesgo de una guerra nuclear.
La experiencia de los Acuerdos SALT también ha influido en la negociación de acuerdos de control de armas posteriores, como el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).
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Araya, H. (2026). Acuerdos SALT. Enciclopedia Universal. https://enciclopediauniversal.com/acuerdos-salt/
Araya, Horacio. “Acuerdos SALT.” Enciclopedia Universal, 2026, https://enciclopediauniversal.com/acuerdos-salt/
Araya, Horacio. “Acuerdos SALT.” Enciclopedia Universal. Publicado el 09 de febrero de 2026. https://enciclopediauniversal.com/acuerdos-salt/
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Publicado por enciclopediauniversal.com el 9 de febrero de 2026. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.
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