Crisis de los "Euromisiles"
hace 2 meses

La crisis de los “euromisiles”, que se desarrolló a finales de la década de 1970 y culminó en 1987, representa uno de los momentos más tensos y peligrosos de la Guerra Fría. Esta confrontación diplomática y militar, originada por el despliegue de misiles nucleares de alcance intermedio soviéticos en Europa Central y Oriental, puso al mundo al borde de una guerra nuclear.
La respuesta de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la posterior decisión de desplegar misiles Pershing y Cruise en Europa Occidental, conocida como la “doble decisión”, intensificaron la escalada y generaron un profundo impacto en la política europea y la seguridad internacional.
Este artículo explorará en detalle la historia de la crisis, las motivaciones de las superpotencias, las consecuencias inmediatas y a largo plazo, y su legado en el contexto de la integración europea.
El Despliegue Soviético y la Alarma Occidental
El despliegue de los misiles SS-20, designados como “SS-20” por la Unión Soviética, fue el detonante de la crisis. Estos misiles, de alcance intermedio, eran capaces de alcanzar objetivos estratégicos en Europa Occidental, incluyendo la República Federal de Alemania (RFA) y otros países de la OTAN. La decisión de la Administración Soviética de desplegar estos misiles en países como la Checoslovaquia, la Alemania Oriental (RDA) y la Hungría, se justificó por la percepción de una superioridad militar estadounidense en el despliegue de misiles balísticos intercontinentales (ICBMs) en Estados Unidos. Además, la Unión Soviética buscaba equilibrar el poder militar y disuadir una posible invasión occidental de su territorio. El despliegue, que comenzó en 1979, generó una profunda alarma en las capitales occidentales, especialmente en Washington D.C. y Berlín Occidental.
La respuesta de la OTAN fue rápida y contundente. La Alianza, liderada por el Canciller Helmut Schmidt de la RFA, consideró que el despliegue de los SS-20 representaba una grave amenaza a la seguridad de Europa Occidental. La percepción de una brecha en la balanza estratégica, combinada con la desconfianza inherente a la Guerra Fría, impulsó a la OTAN a buscar una respuesta que, a su juicio, garantizara la disuasión y la seguridad de sus miembros.
La situación se agravó por la falta de transparencia y comunicación entre las superpotencias, lo que alimentó la especulación y el temor a una escalada incontrolada. La situación era particularmente delicada dado que la RFA, bajo la presión de la OTAN, se encontraba en una posición de extrema vulnerabilidad.
La “Doble Decisión” y la Crisis Interna Alemana
La “doble decisión”, adoptada por la OTAN en diciembre de 1979, fue una respuesta directa al despliegue de los SS-20. Esta decisión, impulsada por el Canciller Schmidt y el Presidente Gerald Ford, consistía en dos elementos principales: primero, negociar un acuerdo de retirada de los misiles soviéticos en un plazo de cuatro años, y segundo, si no se alcanzaba un acuerdo, instalar misiles Pershing y Cruise en Europa Occidental, principalmente en la RFA y el Reino Unido, para mantener un equilibrio de fuerzas.
Esta decisión fue extremadamente controvertida, especialmente en la RFA, donde generó una profunda división política y social.
La oposición al despliegue de los misiles Pershing y Cruise era feroz, principalmente por parte del Partido Socialdemócrata (SPD), el partido gobernante en la RFA. El SPD, liderado por Willie Wähner, argumentaba que el despliegue de los misiles solo intensificaría la escalada de la Guerra Fría y aumentaría el riesgo de una guerra nuclear. Además, la instalación de los misiles en territorio alemán, considerado un símbolo de la ocupación y la amenaza militar, generó una fuerte oposición pacifista y anti-militarista. La desunión política dentro de la coalición de gobierno, liderada por el SPD, llevó a la caída del gobierno y al ascenso de la Centro-Derecha bajo el liderazgo de Helmut Kohl del Partido Demócrata Cristiano (CDU).
La Intensificación de la Crisis y el Despliegue de Misiles Estadounidenses
La ruptura de las negociaciones en el otoño de 1983, debido a desacuerdos sobre la verificación del retiro de los misiles soviéticos, exacerbó aún más la crisis. La Administración Reagan exigía garantías sólidas sobre la eliminación de los SS-20, mientras que la Unión Soviética se mostraba reacia a proporcionar pruebas verificables. Esta falta de confianza y transparencia llevó a una escalada en la producción y despliegue de misiles en ambos lados. En diciembre de 1983, Estados Unidos desplegó misiles Pershing II y suelo-aire Lance en Gran Bretaña y la RFA, en respuesta a la falta de progreso en las negociaciones.
El despliegue de los misiles estadounidenses, conocido como “Operation Able Archer”, fue considerado por algunos como un ensayo para una posible guerra nuclear. Aunque finalmente se determinó que fue un ejercicio militar, la tensión y la desconfianza entre las superpotencias alcanzaron niveles sin precedentes. El incidente, que involucró el uso de misiles de crucero, generó una fuerte condena internacional y aumentó la presión sobre la Administración Reagan para que redujera la tensión.
La situación se agravó por la proliferación de armas de ataque aéreo, que también fueron desplegadas en Europa Occidental.
El Tratado INF y el Fin de la Crisis
La firma en 1987 del Tratado de Fuerzas Balísticas Intermedias (INF), negociado por el Presidente Ronald Reagan y el Secretario General de la Unión Soviética Mijaíl Gorbachov, marcó el fin de la crisis. Este tratado, que eliminaba todos los misiles balísticos intermedios de alcance, representó un hito en la desescalada de la Guerra Fría. La firma del tratado, que incluyó la destrucción mutua asegurada (MAD) de los misiles, simbolizó un cambio de rumbo en las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Soviética.
El Tratado INF tuvo un impacto significativo en la seguridad europea y en la política internacional. Además de eliminar una amenaza militar directa, el tratado también impulsó el proceso de integración europea, con la figura central de Helmut Kohl, quien, tras la reunificación alemana, promovió una doble identidad alemana y europea, y facilitó la adopción del euro. La crisis de los euromisiles, aunque traumática, contribuyó a crear un sentido de urgencia para la cooperación y la integración, sentando las bases para la futura Unión Europea. El legado de la crisis, marcado por la desconfianza y el temor nuclear, sigue siendo relevante en el siglo XXI, en un contexto de nuevas amenazas a la seguridad internacional.
Citar artículo:
(2026) Recuperado de EnciclopediaUniversal.com: "Crisis de los "Euromisiles"" en la categoría Historia.Licencia y derechos de autor
El titular de los derechos de autor ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional. Esta licencia permite a otros remezclar, modificar y crear sobre este contenido con fines no comerciales, siempre y cuando se acredite al autor y se licencien las nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al republicar en la web, es necesario incluir un hipervínculo de regreso a la URL de origen del contenido original.Deja una respuesta
Quizá te interese: