Grito de Asencio

El Grito de Asencio, ocurrido el 10 de noviembre de 1811, representa un hito fundamental en la historia de Uruguay y, por extensión, en la lucha por la independencia de América del Sur. Más que un simple levantamiento armado, este evento marcó el inicio de una revolución que, a pesar de su relativa brevedad, transformó radicalmente el panorama político y social de la Banda Oriental. El Grito de Asencio no fue un acto aislado, sino el resultado de una compleja convergencia de factores, incluyendo el descontento criollo, la política expansionista de Montevideo, la figura del virrey Francisco Javier de Elío y, crucialmente, el liderazgo de Artigas. Este artículo explorará en detalle las causas, el desarrollo y las consecuencias del Grito de Asencio, analizando su impacto en el proceso de independencia uruguaya.
La Banda Oriental, territorio que comprende el actual Uruguay y parte de lo que hoy es Brasil, se encontraba en una situación política y social particularmente delicada a principios del siglo XIX. Tras la independencia de España en 1810, la región se vio sumida en un período de inestabilidad, con diversas facciones luchando por el control. Inicialmente, la provincia de Rivera se había independizado, pero su gobierno era débil y vulnerable a las presiones de Buenos Aires. La llegada de las fuerzas patriotas argentinas, lideradas por José de San Martín y Juan Martín de Cevallos, en 1810, había generado una profunda división entre los orientales, que se dividían entre los patriotas y los realistas, quienes, en su mayoría, se alinearon con Montevideo. Esta división se exacerbó por la falta de una identidad uruguaya consolidada y por la influencia de las potencias europeas, especialmente Gran Bretaña, que apoyaba a los sectores independentistas.
La sociedad oriental estaba dominada por una élite criolla, la vecindad, que poseía grandes extensiones de tierra y controlaba la economía local, basada principalmente en la agricultura, especialmente el ganado y el comercio. Sin embargo, esta élite se sentía marginada por el gobierno de Buenos Aires, que consideraba a la Banda Oriental como una posesión periférica y la utilizaba como base para sus operaciones militares contra Montevideo. Además, la creciente influencia de la Iglesia Católica, que promovía el retorno al orden monárquico español, generaba descontento entre los sectores más progresistas de la sociedad oriental. La situación era, por lo tanto, explosiva, y cualquier detonante podía desencadenar un conflicto generalizado.
La Política Expansionista de Montevideo y el Virrey Elío
El control de Montevideo por el Consejo de Regencia español, tras la caída del virrey Cisneros, representó un punto de inflexión en la situación de la Banda Oriental. La ciudad, con su puerto estratégico, se convirtió en el centro de operaciones del realismo en el Río de la Plata, y su gobierno, aunque inicialmente moderado, comenzó a implementar políticas que perjudicaban los intereses de la Banda Oriental. La principal de estas políticas fue la de utilizar el comercio de la Banda Oriental para financiar la guerra contra Buenos Aires, obligando a los comerciantes orientales a suministrarle al Consejo de Regencia productos y servicios a precios muy bajos.
La llegada del virrey Francisco Javier de Elío en 1814, con el objetivo de reforzar el control realista sobre el Río de la Plata, agudizó aún más la situación. Elío, un militar conservador y autoritario, implementó una política fiscal agresiva, impuesta por el Consejo de Regencia, que consistía en exigir a los comerciantes orientales el pago de enormes sumas de dinero como "impuestos especiales" para financiar la guerra contra Buenos Aires. Esta política, que se justificaba bajo el pretexto de la defensa del orden monárquico, fue percibida como una forma de extorsión y generó un profundo resentimiento entre los comerciantes orientales, que se sentían despojados de sus bienes y privados de sus derechos.
El Grito de Asencio: Un Levantamiento Impulsado por la Humillación
El 10 de noviembre de 1811, un grupo de individuos liderados por Justo Correa y Pedro José Viera, alférez de blandengues, se reunió en las orillas del arroyo Asencio, cerca de Soriano, para expresar su indignación ante la política fiscal del virrey Elío. Este acto, que se conoció como el "Grito de Asencio" o la "Admirable Alarma", consistió en un llamamiento a la población para que se resistiera a los abusos del gobierno realista y para que se defendiera de las amenazas a su libertad y a sus propiedades. La acción, aunque inicialmente limitada en su alcance, tuvo un impacto inmediato, ya que demostró la determinación de los orientales de resistir al dominio realista.
La figura de Artigas, que se encontraba en Soriano supervisando las operaciones militares contra las fuerzas realistas, rápidamente se unió al levantamiento. Artigas, que ya había expresado su descontento con la política del virrey Elío, vio en el Grito de Asencio una oportunidad para movilizar a la población y para iniciar una lucha más generalizada contra el dominio realista. Su liderazgo, combinado con la determinación de los demás participantes, permitió que el levantamiento se extendiera rápidamente por toda la Banda Oriental. La acción, aunque no tuvo éxito en su objetivo inmediato de derrocar al virrey, se convirtió en un símbolo de la resistencia uruguaya y en el punto de partida de la revolución que culminaría con la independencia de Uruguay.
Consecuencias e Impacto del Grito de Asencio
El Grito de Asencio desencadenó una serie de ocupaciones y asaltos a poblaciones clave, como Mercedes, Santo Domingo Soriano, San José y Colonia, que fueron tomadas por las fuerzas patriotas orientales. Estos ataques, que se realizaron con el objetivo de debilitar el control realista sobre la Banda Oriental, demostraron la capacidad de los orientales de organizarse y de luchar contra el enemigo. La acción también provocó la intervención de Portugal, que envió tropas al mando del almirante Miguel de Noronha para apoyar al virrey Elío y para restaurar el orden en la Banda Oriental.
La intervención portuguesa obligó a los gobiernos patrios de Buenos Aires y Montevideo a firmar el Tratado Herrera-Rademaker en 1816, en el que reconocían la soberanía de Elío sobre la Banda Oriental, a cambio de concesiones territoriales y comerciales. Sin embargo, esta solución no satisfizo a los orientales, que continuaron buscando la independencia de Uruguay. El Grito de Asencio, a pesar de su corta duración, sentó las bases para la posterior revolución uruguaya, que culminaría con la independencia de Uruguay en 1828, gracias al liderazgo de Artigas y a la determinación de su pueblo. El evento es recordado como un momento crucial en la historia de Uruguay, un símbolo de resistencia y de lucha por la libertad.
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Limón, N. (2025). Grito de Asencio. Enciclopedia Universal. https://enciclopediauniversal.com/grito-de-asencio/
Limón, Noa. “Grito de Asencio.” Enciclopedia Universal, 2025, https://enciclopediauniversal.com/grito-de-asencio/
Limón, Noa. “Grito de Asencio.” Enciclopedia Universal. Publicado el 29 de noviembre de 2025. https://enciclopediauniversal.com/grito-de-asencio/
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Publicado por enciclopediauniversal.com el 29 de noviembre de 2025. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.
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